martes, 12 de agosto de 2014

LA NARIZ PRIVILEGIADA. Juan Josè Bocaranda E




LA NARIZ  PRIVILEGIADA
Juan Josè Bocaranda E

Fue a los diecisiete años cuando por fin comenzó a respirar. A respirar por la nariz. Un defecto congénito lo forzaba hacerlo por la boca, con las consecuencias negativas que ello supone. Lo habìa debilitado al punto de ser “el alfeñique del barrio”, como lo tildaba entre sorna y cariño nada menos que Charles Atlas, quien por entonces iniciaba sus tensiones dinàmicas.

Tan solo despuès  de una insistencia infinita de los especialistas, los padres accedieron a que fuera operado, aun cuando la quirùrgica no seria fácil debido a las implicaciones de un labio leporino persistente, que le venìa como herencia de sus bisabuelos paternos, primos hermanos entre sì, e hijos, a su vez de padres afectados por la misma anomalía.

La operación fue llevada a cabo por un  equipo de profesionales bajo la dirección del doctor Fañio Fañoso, otorrino de renombre egresado de la Universidad de Brigdditon, “la Meca de las operaciones fantásticas”.

La recuperación  estuvo llena de dificultades incrementadas por la circunstancia de que se trataba del primer caso de intervención quirúrgica de tan rara enfermedad. Pero, màs dificultosa aun fue la adaptación, a pesar de las terapias, porque èl  había estado acostumbrado, durante diecisiete años, a respirar por otra vìa, por lo que le dominaba la tendencia a mantenerse en lo que ya era un hàbito inveterado. Por esta razón lo amordazaron durante varios meses, suministrándole alimentos a través de  un canuto.

Tampoco fueron felices los muchachos del barrio, porque tuvieron que buscar a otra vìctima para descargar su malsana costumbre de divertirse a costa de los demás. En esos tiempos no se había difundido el consumo de drogas ni existìan en el volumen actual aquellos medios a los que suele recurrir la juventud de hoy para entretenerse perdiendo el  tiempo y hundièndose en el pantano.

Pero, dicen que Dios ayuda a los afligidos y que hasta los premia en forma sorpresiva: fue adquiriendo progresivamente maravillosas dotes de sabueso. Las descubrió una mañana cuando “le oliò a apiacea quemada”. Segùn se pudo averiguar ese mismo dìa, los bomberos habían tenido que extinguir un incendio desatado a quince manzanas de distancia del edificio donde èl vivía con sus padres. El fuego se debió a un largo circuito,  en una distribuidora de cilantro, que suplìa a los mejores restaurantes de la ciudad.

Reforzò el convencimiento de que poseìa tan portentosas facultades una tarde cuando olisqueò a la novia: ¿Quièn es ese hombre de color, de 1.76  de estatura, hijo de africanos recién llegados al país, que suele ingerir grandes cantidades de jamòn moyano con vino tinto, y a quien tù conoces sin dármelo a conocer? Mientras yo estaba en mi casa, te besò ayer a las 4.33  de la tarde,  después de ingerir un “perro caliente” con bechamel de mantequilla y cebollas de Ucrania, en el restaurant Hulaquehula, en el centro comercial  Honolulu. No lo niegues. ¿Por què se lo permitiste?

La muchacha quedó turulata y despedida…

Otro hecho significativo tuvo lugar en el colegio, donde pudo señalar con precisión absoluta al estudiante que le había robado a un profesor un yesquero importado de Francia y que usaba bencina turca y mechas suecas.

Tambièn colaborò con la policía identificando por las emanaciones corporales a un asesino en serie, cuando los siete crìmenes perpetrados por ese abominable hombre de las nieves estaban a punto de quedar impunes.

Sin embargo, no todo fueron plácemes con la policía. Un agente lo atropellò frente a la casa de sus padres porque estaba regando el césped con una manguera que soltaba chorritos no presupuestados por el Concejo Municipal. Cuando el joven le reclamò, pretendió dispararle sin motivo. Pero, èl “lo desarmò” ante los demás policías cuando  le dijo:

-En lugar de maltratar a la gente honesta, procure cambiarse con frecuencia los calcetines. Los que està usando tienen tres semanas prestándole servicio sin descanso, dìa y noche, y ya están que caminan solos soltando vapores. Dìgale a su mujer que le haga el favor de lavárselos…

El agresor tuvo que retirarse debido a las bromas que comenzaron a gastarle los colegas…Jamàs se olvidò del incidente, pues en el gremio le aplicaron el desagradable remoquete de “Pekuekas”, y con ello se quedó mucho màs allà del retiro...

Y cayò –tenìa que caer- como por obra de la naturaleza, en la “Escuela de detectives Sherlock Holmes”, ubicada en la Avenida del Parque. Asì naciò el mas grande detective de Amèrica, Dick Tracy, cuya “nariz en joroba” fue adoptada como símbolo profesional de sus colegas, en todo el planeta.

Por cierto, la proyección psicológica del símbolo fue de tal magnitud, que en la actualidad no hay detective que no pretenda meter las narices en todas partes y en cualquier lugar. Sin embargo, para que el “sabuesismo” sea pleno, todos los detectives de la escuela moderna deben someterse, en  los siete años de estudio, a un proceso de alargamiento de las orejas porque esto les permite recoger intactas las partículas del suelo. Dicen que el creador de la tira, Chester Gould, jamàs fotografìò a Dick sin sombrero, para ocultarle  los orejones.

Cuando los detectives pasan a retiro, se les entrega, además del clásico reloj de oro y las pistolas nacaradas, una “nariz en joroba”, de oro y plata, que conservan con orgullo, pues no podría ser menos. Finalmente, para que no se aburran en una jubilación ociosa, se les contrata como catadores de perfumes u olisqueadores de vinos, flores o cafès. Y todo ello, gracias a mi bisabuelo, a quien se debe esa reivindicaciòn. No lo olviden…

Escribe:

Pepe Tracy, bisnieto español de  “Gran Sabueso”.

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