EL PISTOLERO AFRICANO
JUSTICIA VÒMICA o LA LEY DE LA REVOLVERA
Juan Josè Bocaranda
E
Hubo
un pais donde todo era a la inversa. Lo negro era blanco y lo blanco negro. El
bueno era malo y el malo bueno. La verdad mentira y la mentira verdad. Lo
injusto justo y lo justo injusto. Era el pais de los cefalògrados, donde la gente caminaba con la cabeza y pensaba con el borde de los
talones. Por ello no debìa extrañar que los jueces anduvieran de cabeza y
administraran justicia con los pies. Como en ese pais inverso se reconocìa mas
valor al dinero que al ser humano y se otorgaba mas peso a la propiedad
material que a los valores morales, no
cabìa otra cosa sino que el castigo de
los delitos se rigiera por el mismo
principio.
Conforme al “principio de inversión”, los jueces condenaban a la pena capital a los que se robaban un trozo de pan, impulsados por el hambre, e imponían penas leves al reo de asesinato, por cruel que hubiese sido. Ademàs, le otorgaban privilegios, como las visitas “conyugales”, salidas nocturnas para que no perdieran la costumbre de perpetrar delitos, y otras bellezas màs…
Conforme al “principio de inversión”, los jueces condenaban a la pena capital a los que se robaban un trozo de pan, impulsados por el hambre, e imponían penas leves al reo de asesinato, por cruel que hubiese sido. Ademàs, le otorgaban privilegios, como las visitas “conyugales”, salidas nocturnas para que no perdieran la costumbre de perpetrar delitos, y otras bellezas màs…
Una
noche hubo un cataclismo y el pais inverso desapareciò.
Los
mas viejos dijeron “por fin habrá justicia y se respetarà la verdad”.
Un
joven que los escuchaba, les dijo:
-Sigan
creyendo, imbéciles…




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