lunes, 1 de septiembre de 2014

EL VISITANTE OSCURO. Juan Josè Bocaranda E


VENTANA PARA SACAR CUENTAS



EL VISITANTE OSCURO
Juan José Bocaranda E

El Maestro les dijo aquella mañana:

Un hombre  daba por supuesto que el ser humano viene a este mundo, casi exclusivamente, a satisfacer las apetencias de los sentidos físicos. En esencia, todo era para èl sexo y comida.

-Cuando uno se muere, desaparece totalmente, como los perros. Por eso aprovecho la vida. Lo mìo son las mujeres, el aguardiente y una buena chuleta- solìa repetir, jactándose de ello. Por supuesto, dejaba implícito en esta lista el tabaco y  las drogas, y el hecho de sojuzgar,  maltratar y explotar a los demás, con injusticia evidente. Tambièn, el imponer su voluntad a toda costa, sobre la razón, la justicia y la verdad, recurriendo a la calumnia, al dolo, a la usura, a la avaricia y al enriquecimiento a expensas de los demás.

Sin embargo, a pesar de su aparente valentía, de su jactancia y desparpajo, ocultaba un sordo temor a la muerte. Algo le murmuraba en su interior  que tendría que rendir cuentas en la hora menos pensada, cuando se le abriría la puerta hacia la màs espesa oscuridad.

Una madrugada sintió que esta puerta hacia lo negro chirriaba en sus goznes y que traspasaba el umbral un jinete muy feo cabalgando un corcel negro, tan negro, que sòlo se podía mirar el candeleo de sus ojos y el vaho que se le escapaba por las narices.

Entonces temblò y temblò como la hoja de un árbol. Iba a morir, mas no tan rápidamente como hubiese deseado. No. Porque sus inclinaciones perversas, el peso de sus vicios y la maldad que le envolvía, le amarraban a la Tierra, evitando que se liberase. Eran los “apegos”. Las cadenas invisibles que atan al alma a este mundo, y que le impiden ascender en el proceso de morir, forzándola  a permanecer en el nivel material,  aunque sin cuerpo físico, lo que le causa muy grave sufrimiento, porque queda atrapada en el astral, en permanente, inútil y desesperada búsqueda de  satisfacer las adicciones. 

¡Y qué no decir –prosiguiò el Maestro- de los comerciantes que muestran ser voraces, injustos y abominables! Ellos también forman filas en este grupo de la muerte negra. Cuando se les acerca “el jinete fiero”, tiemblan, se aferran a esta vida, no quieren desapegarse de sus riquezas mal habidas, y padecen graves remordimientos al borde del abismo, por lo que les espera abajo. Se les viene encima todo el cúmulo de deudas morales que contrajeron con otros comerciantes, a quienes desearon el mal por motivos de competencia, y las que se han creado como consecuencia de los abusos perpetrados contra los clientes, a cuyas expensas se enriquecieron, nada de lo cual se llevarán con ellos, pues tendrán que presentarse desnudos ante el duro Juez del más allá…

Cada quien, con su forma de vivir, escoge la forma de morir. La muerte del hombre  será tanto más apacible, cuanto mayor cúmulo de armonía haya cosechado en el curso de la vida- dijo el Maestro para concluir.

Todos quedaron sumidos en profundas reflexiones, como si cada quien estuviese sacando cuentas…




miércoles, 27 de agosto de 2014

EL CUTU EN LA ONU. Juan Josè Bocaranda E



EL  CUTU EN LA ONU
Juan Josè Bocaranda E

Cutufe cutuli cutuci cututa cutucio cutunes cutuse cutuñor cutuse cutucre cututa cuturio cutuen cutusu cutudia cutula cutuhu cutuma cutuni cutudad cutude cutupla cutuce cutumes cutupaz cutua cutumor cutumil cutube cutusos cutovo cutula cutudos. Cutucha cutuo.

Fue el mensaje de felicitaciones que màs llamò la atención del Secretario General el dìa de su cumpleaños. Y le agradaron tanto el arte, la armonía, la donosura y la cadencia de esta lengua que hasta entonces le era desconocida, que descartò todos los idomas oficiales de la diplomacia, desde el árabe hasta el ruso, el chino, el español, el francés y el inglès. Y se propuso oficializar el cutu como lengua única para que por fin se entendieran los diplomáticos y los representantes de la Tierra. Y lo logró. En adelante hubo paz, fraternidad, amor, progreso y la realización plena de los derechos humanos. Todo, gracias al poder acertado de la palabra. Quièn podía imaginar que un dìa se iba a universalizar un idioma que nació en forma mucho màs modesta que el castellano de La Cogolla, en una humilde aldea  de Bachaquero, del Estado Zulia, Venezuela.

No nos debe extrañar –dijo el historiador Numa Pompilio Flores, para concluir- que un dìa de estos venga a conocer nuestro terruño el secretario general con toda su comitiva. Cutubien cutuve cutuoni cutudos cutuse cuturan.

PD
Se ha podido conocer que la ONU implantarà una academia de cutu en Bachaquero, para que allì aprendan el idioma los diplomáticos del mundo, bebiendo el agua de la parlaparla de su fuente original.





lunes, 25 de agosto de 2014

AL PIE DE LA LETRA. Juan Josè Bocaranda E


                                                             PAJARILLO...PAJARILLO...


AL PIE DE LA LETRA
Juan Josè Bocaranda E


Regalò la capa, la tùnica, el paltò, el sombrero, la camisa, los pantalones y los zapatos. Tambièn se desprendiò de su hacienda y todo lo donò a los menesterosos. Quedó en la inopia màs absoluta. Nadie quiso prestarle ayuda, y murió en el mayor desamparo, en una cuneta. Cuando llegò a las puertas del cielo y san Pedro lo vio tan cadavérico que no podrían hallar para èl una veste celestial ajustada a su talla de silbido, le dijo con voz muy compasiva: la pròxima vez no tomes las palabras de la Biblia tan en serio y al pie de la letra, porque quedaràs en la pelapela…Palabra de Dios…

domingo, 24 de agosto de 2014

ARGUMENTACIÒN JURÌDICA- Juan Josè Bocaranda E



EL CONSEJERO JUDICIAL


ARGUMENTACIÒN JURÌDICA
Juan Josè Bocaranda E

Tribunales en lo Penal, cerca de un lago manchado de aceite. El abogado L.N. conversa con el juez Bazuca, acerca de su defendido, a quien se acusa de homicidio calificado. El juez, para concluir, le dice:

-Traeme el lunes diezmil buenos “argumentos”, y de lo dejo libre.
-Laus Deo, gracias, honorable juez...

sábado, 23 de agosto de 2014

EL CRUDO INVIERNO DEL MATRIMONIO. Juan Josè Bocaranda E



(Saludo conyugal en tiempos de Pericles)


EL CRUDO INVIERNO DEL MATRIMONIO
    Juan Josè Bocaranda E

Estuvieron casados durante cincuenta años, divididos  en veinticinco para la primavera, el verano y el otoño, y veinticinco para un invierno cada vez màs crudo.
El matrimonio había sido producto de la conveniencia mutua: a Julia Bencomo le resultaba porque en aquellos tiempos no era frecuente la oportunidad de enlazarse con un profesional universitario. Ademàs, el incentivo de que se iba acercando a grandes zancadas a la edad crìtica de quedarse para desvestir santos.
Tambièn al abogado Jesùs Casares le convenía porque, graduado sin recursos económicos ni relación social alguna, andaba a la deriva, a la buena del diablo, por lo que el matrimonio con la hija de un  hacendado  le venìa como dedo a sortija gruesa.
La primavera del matrimono fue consecuencia menos del amor que del entusiasmo que les insuflaron familiares y amigos con aquello de que “formaban una linda pareja”; de que “estaban hechos el uno para el otro”; de que “parecían dos gotas de rocìo”; de que “Dios había juntado a dos àngeles caìdos del cielo”; de que ella era muy buenamoza (¡!) y èl un tanto apuesto…y otras tonterìas màs…
En todo caso, fue una primavera sin frutos: no tuvieron hijos. Y ya por egoísmo, ya por comodidad, se abstuvieron de adoptar. Ambos temìan a las adopciones: Casares porque sabìa de las taras que un hijo extraño pudiera arrastrar y porque estaba convencido de que no debía asumir obligaciones que correspondìan por naturaleza a los padres biológicos. En cuanto a Julia, le horrorizaba la idea de adoptar desde que en la ciudad había ocurrido la desgracia de que un hijo adoptivo había asesinado a la madre adoptiva, instigado por un pariente biológico.
Existìa para ellos el “consuelo” de que no tenìan descendencia porque ambos eran estèriles. Los enemigos ocultos, los hipócritas y todo el que deseaba echar fuego a
leña, comentaban que Casares era  “machorro”…aunque fungía de “muy macho” cuando desafiaba a los contrincantes en la gallera dominical. Un remoquete extremadamente descalificador que, aunque no se crea, los abogados aprovechaban como “argumento” cuando se enfrentaban con Casares en los litigios judiciales.
Asombrosamente, ese “argumento ad hoc”, resultaba ser para los jueces “el non plus ultra de los razonamientos, olvidado, inexplicablemente –decían en las sentencias- por Aristòteles, Justiniano, Bartolo de Sassoferrato, Domat, Potier y otros litigantes de alto coturno, pero que este tribunal acepta como una verdad probatoria axiomàtica…”
Los saltos de la primavera al verano y del verano al otoño matrimoniales, fueron casi imperceptibles, porque los diluìan u ocultaban las apariencias, sobre todo la de asistir a la misa principal de los domingos, “enganchados por un amor claro y palpable como el agua bautismal”. En cambio, el salto del otoño al invierno fue  abrupto, drástico, notorio. Porque todos se enteraron de la causa: Julia había sido sorprendida “sobre la yerbita”, en un desliz amoroso con un “amigo” y colega de Casares, quien, aun cuando se espetaba como “vivo y sagaz”, era crédulo hasta màs no poder. Pero,  èl también “cumplió”: se buscò una amante, en una relación que resultò fugaz.
Y de esta manera, el hogar se inundò de frìo. Cada uno de los veinticinco años, a partir de entonces, sumò una capa de nieve que se convirtiò en hielo. Hasta que les llegó la era glacial.
Primero, se arrojaban frases como pedruscos. Despuès, se comunicaban a través de pepelitos.  Màs tarde, se  hablaban por señas, entre las cuales no faltaba aquèlla de “por aquí se va para san Diego” o “vete a lavar ese paltò” o “chùpatesta”, etc.etc. expresiones que no nos atrevemos a tornar explìcitas para que no nos sancione la RAE ni nos bombardee la OTAN…
Para evidenciar aun màs la división radical de la pareja, se agregó una segunda puerta al comedor:  Casares entraba por la suya apenas Julia le sonaba la campanita de Paulov, y la mujer salìa como diablo sin tridente por la suya.
Todo doble: dos retretes, dos portones hacia la calle, dos salas, dos televisores, dos telèfonos y dos velocìpedos para que cada uno pudiera salir a pasear a plena gana por los parques.
Casares falleciò mientras almorzaba; Julia, después del almuerzo, al pie de la mecedora donde solìa darse aires en el jardín trasero.

Dicen que coincidieron en envenenar el uno al otro el mismo dìa, como en un acuerdo implìcito y macabro. Dicen que murieron al mismo tiempo para continuar “allà” el infierno que habían comenzado “acà”.

viernes, 22 de agosto de 2014

CARDIOPATITIS ÈTICA. Juan Josè Bocaranda E



                                                                     LA  MALICIA

CARDIOPATITIS ÈTICA
Juan Josè Bocaranda E

Despuès de examinar al paciente, el cardiólogo cae en el tema político.
-Este gobierno no deja que uno se haga rico
El paciente lo mira “de cierta manera”, y èl, titubeando, abochornado,  agrega:
-….Bueno….no hacerse rico…sino por lo menos vivir bien…

-Humm…

jueves, 21 de agosto de 2014

LA SEÑORA PRESIDENTA. Juan Josè Bocaranda E


CAMPANAS AL VUELO



  LA SEÑORA PRESIDENTA
Juan Josè Bocaranda E

-Queda proclamada Presidenta la señora Ìnfulas Sobrevenidas.
Aplausos estruendosos. Vivas. Plàcemes. Todos se levantan de sus asientos y se apresuran a estrechar las manos de la nueva 
cabeza de aquella “pequeña nación”.

-Bueños días, señora Presidenta, mis sinceras felicitaciones.
-Buenos días. Muchas gracias.
-Buenos días, señora Presidenta. Mis felicitaciones
-Gracias, gracias. Fue una larga campaña y una fuerte lucha.
-Pero triunfò, que es lo importante
-Gracias a Dios. Ahora, a trabajar, pues la tarea es descomunal. Tengo la misión de acomodar esto, que anda de cabeza.
-Estamos seguros de que será asì, señora Presidenta.
-Usted pasarà a la historia de esta “pequeña república”, como la gran salvadora, como salvadora de la Patria.
-Sì, sì. Muchas gracias por su confianza. Encomièndenme a Dios en sus diarias oraciones.
-Felicitaciones, señora Presidenta. Tremenda victoria. El 85% por ciento de los votos. Nada menos.

Termina la fila de los felicitadores, y ella, rodeada de “moscas” y “mosquitos”, se aleja con los pasos medidos y seguros. Oronda, estirada, solemne, llena de aquel aire de dignidad que dicen corresponder a los cargos de elevado nivel y honda responsabilidad, casi ni siente que pisa el suelo.  Va sumida desde ya en serias reflexiones. Trazarà durante su mandato una línea muy recta e impondrà siempre la justicia por el camino de la verdad. No tolerarà la corrupción. Se opondrà a los bandidos que pretendan apropiarse del erario de la comunidad.


Sì. Se siente importante. Y tiene motivos sobrados para estarlo. Porque eso de ser Presidenta de la Junta de Condominio de un conjunto residencial, no es una pelusa. Todo lo contrario, es “lo máximo”, como dicen los malandros. Y ella se siente realizada y en la gloria.