domingo, 15 de febrero de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
ESCRÌBEME UN LIBRO.. Juan Josè Bocaranda E
4:13
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ESCRÌBEME UN LIBRO
Juan Josè Bocaranda E
En un cafetín de la Universidad le
monta guardia hasta que salga del aula donde està dando clase. Por fin lo ve
llegar. Toma asiento.
-Hola. Mucho tiempo sin vernos.
Desde que nos graduamos, hace doce años, después de que estudiamos juntos
durante los cinco de carrera, a lo largo de los cuales te aprovechabas de mis
apuntes...
-No hablemos de eso. Olvidemos el
pasado.
-No puedo olvidar que te graduaste
de abogado por mi culpa. Me debes el título. Ademàs, ¿què hay de extraordinario
para que ahora salgas del fondo de la tierra como un fantasma y vengas a
esperarme?
-Ocurre que soy profesor de derecho
registral en la Universidad Tal y Cual.
-¿Tù sastre? ¡Què desastre!
-Quiero publicar un libro sobre la
materia. Vengo a que me ayudes.
-¿En què consistirà mi ayuda…?
-Pues en escribirlo.
-Ah, claro. Porque tù no sabes nada
de eso. En tu vida no has escrito ni en el respaldo de un sello de correos…¿No
te acuerdas de tu chuletoteca?
-Me ayudaràs o no
- ¿Y tù apareceràs como autor y te
daràs lija a costa mìa?,
-Pues si
- ¿Y yo qudarè como san pelotas,
verdad?
-Sì
-Por aquí se va para San Diego. Ahì
te dejo el mapa. O ayúdate con el GPS para que llegues pronto.
miércoles, 28 de enero de 2015
ARTÌCULO 185A DEL CÒDIGO CIVIL. INVITACIÒN. Juan Josè Bocaranda E
8:51
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INVITAMOS A LEER LAS DOS PARTES REUNIDAS DE NUESTRO ARTÌCULO RELATIVO AL ARTÌCULO 185ª DEL CÒDIGO CIVIL Y AL CARÀCTER DIALÈCTICO DEL PROCESO. EL SALTO DE LA JURISDICCIÒN VOLUNTARIA A LA CONTENCIOSA.
En:
domingo, 25 de enero de 2015
LA RESERVA. Juan Josè Bocaranda E
4:28
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LA RESERVA
Juan Josè Bocaranda E
El
armero, excelente en su oficio, se veìa forzado por el hambre a trabajar para
el tirano en condiciones por demás humillantes. Un dia entregò al sanguinario un
arma primorosamente fabricada y le enseñò a dispararla. Pero no le revelò que
contenìa un segundo mecanismo que funcionaria por voluntad del Cielo. Un dìa el tirano jugaba con el arma y el tiro le
saliò por la culata . Le perforò el corazòn.
jueves, 15 de enero de 2015
EL HOMBRE QUE SE CREÌA TODOPODEROSO. Juan Josè Bocaranda E
4:51
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Juan
Josè Bocaranda E
Vistiendo ropas
estrafalarias y coronado por un sombrero descomunal, que parecía un ave presta
a lanzarse en vuelo, un hombre llegó a un pueblo despertando el amanecer con
ruidos de potes, tambores y cornetas.
Alarmados, todos
los habitantes salieron a la calle y lo rodearon en la plaza, dispuestos a
escucharle, no sin miedo.
Con grandes
voces, dijo:
- “Ha sido revelado mi destino. Mi nombre, al pasar los
días, se asociarà con algo portentoso y tremendo: con el recuerdo de una crisis
como la que jamàs ha tenido lugar sobre la Tierra. Serà la màs alta colisión de
las consciencias.
Debido
a la fuerza de mi pensamiento habrá disensiones y enfrenamientos a sangre y
fuego en toda la Tierra.
No
soy un hombre: soy dinamita”…
Las
personas se miraban entre sì, como preguntando quièn era èse que había
irrumpido sin invitación y que hablaba como si fuese un viejo conocido. Pero
èl, proseguía, como un demente:
-“El
ansia de poder todo lo justifica…Si hubiera dioses, yo sería uno de ellos.
En
otros tiempos el crimen contra Dios era el mayor pecado. Pero Dios ha muerto y
con èl han fenecido tales delitos…
Soy
el primer inmoralista, y digo que debe implantarse para siempre la moral de la
gente importante. Hay que eliminar del universo y borrar de las conciencias las
nociones de piedad, amor y compasiòn.
Los
hombres superiores deberán declarar la guerra contra la gente corriente e
insignificante como ustedes”.
Y,
como alguien que tuviese quemada el alma por la locura y obnubilado el seso por
la sed de omnipotencia y delirio de
grandeza, se desatò en un largo discurso en pro de la discriminación, de la
guerra, de la masacre, del dolor, del exterminio. Y gritò, gritò y gritò
durante horas, hasta que perdió la voz y cayò al suelo sin conocimiento.
Quienes
se acercaron vieron con horror còmo de su cuerpo le escapaban por todos los
orificios, y en especial por los oìdos, la boca y la nariz, gusanos asquerosos
y repulsivos.
Huyeron
horrrizados.
Los
bomberos lo llevaron al hospital màs cercano, donde pudo establecerse que padecía
de sífilis y que las espiroquetas
sifilíticas le estaban comiendo el cerebro.
Del mismo modo ocurriò con el político màs locuaz del lugar, y con el abogado del pueblo y hasta con el director del Hospital, y con...y con...y con...
miércoles, 31 de diciembre de 2014
ÀNGELA. Juan Josè Bocaranda E
20:34
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ÀNGELA
Juan Josè Bocaranda E
Aquella anciana que una noche muriò de tristeza mirando por
enésima vez la película de sus lejanos momentos de diva esplendorosa, llegó al
País del Bien y de la Luz. Paseò con embeleso por los jardines y se detuvo en una fuente, para
acariciar el agua que manaba como un
arcoíris del corazón de Dios. Allì vio el reflejo de su cuerpo en la juventud
de sus mejores años, cuando era una flor que estremecía los escenarios con su
belleza y con su voz. Venciendo el dolor, la marchitez y la muerte, se había
convertido en àngel. Fue entonces cuando comprendió que en el Cielo no hay
desperdicio porque en la eternidad no hay arrugas y la belleza renace en la
cima de la gloria y el Bien se fortalece.
martes, 23 de diciembre de 2014
EL ABRACITO DEL PAN Y DEL AMOR . Juan Josè Bocaranda E
16:44
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EL
ABRACITO DEL PAN Y DEL AMOR
Juan
Josè Bocaranda E
Una
plaza blanca, de bordes azules, salpicada de azul. Y en el centro, también
azul, una vela que sintetiza todos los años de una larga vida.
Setenta
y nueve años puntualmente. Y el abuelo, rodeado de su esposa, hijos y nieto,
pica la torta.
Francisco,
el nieto, de cinco años, trepado en una silla en medio de los abuelos, extiende
los brazos, alborozado, y abarca el cuello de los dos, formando un “monstruo de
tres cabezas”. Y aprieta fuerte, muy fuerte…
-Este
es el abracito del pan y del amor- dice con voz de notorio sentimiento.
Y
grita lleno de alegrìa y se desprende de la silla y queda colgando de los
cuellos de ambos abuelos, agobiados por el peso…
-Quiero
estarme siempre asì, siempre, y que este abrazo dure
tresmilnovecientosmil-doscientos cuarentamil y sietemil-cuatrocientos años…
-¡Ah!
–dice el abuelo con los ojos vidriosos de làgrimas- Las delicias espirituales
de ser abuelos, algo que no tiene precio-.
-Asì
es –responde la abuela, también lacrimosa- Tenìa mucha razón Hilda cuando nos
decía: deje que sean abuelos para que sepan què es lo que se siente…Mientras no
lo sean, nunca lo sabrán…
-Sì.
El abrazo del pan y del amor, el mejor regalo de cumpleaños…
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