ÀNGELA
Juan Josè Bocaranda E
Aquella anciana que una noche muriò de tristeza mirando por
enésima vez la película de sus lejanos momentos de diva esplendorosa, llegó al
País del Bien y de la Luz. Paseò con embeleso por los jardines y se detuvo en una fuente, para
acariciar el agua que manaba como un
arcoíris del corazón de Dios. Allì vio el reflejo de su cuerpo en la juventud
de sus mejores años, cuando era una flor que estremecía los escenarios con su
belleza y con su voz. Venciendo el dolor, la marchitez y la muerte, se había
convertido en àngel. Fue entonces cuando comprendió que en el Cielo no hay
desperdicio porque en la eternidad no hay arrugas y la belleza renace en la
cima de la gloria y el Bien se fortalece.




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