domingo, 26 de julio de 2020

PESADILLAS…CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.





PESADILLAS…

-Ayer vi a Elvira aquí en mi casa
-¿A Elvira Peñaloza, la hija de Froilán Peñaloza, el que vivía en Valencia?
-Sí, sí. Elvira Peñaloza
-¿Estás loco? ¡Si murió hace más de veinte años!.
-Claro que era Elvira.. Conversamos largo rato, de tantas cosas, hasta del coronavirus. Además, ¿ves este anillo? Pertenecía a su bisabuela. Me lo entregó ayer. Lo hizo en presencia de mi tía Julia, quien también conversó con ella.
-Pero tu tía murió hace como cincuenta años.
-Es cierto
-Y asombroso. Me dejas loco
-Pero lo más asombroso de todo es que también yo estoy muerto, pues fallecí en 1990. Tal vez te enteraste.
-Déjate de bromas. Moriste el día de mi cumpleaños, cuando cumplía cuarenta
-Y tú falleciste cinco años después, si es que te has dado cuenta.
-Pero ¿qué nos está ocurriendo?
-Nada extraordinario. Simplemente, que los seres humanos somos así. A veces, muertos que fingimos estar vivos. Otras veces, vivos que soñamos estar muertos. La incertidumbre de la existencia y de la vida. Porque la vida no es sueño, como pensó Calderón de la Barca: es pesadilla…


viernes, 24 de julio de 2020

SABIA Y HONDA. CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.




SABIA Y HONDA

Doña Elvia era una mujer sabia. De escasa cultura, pero inteligente. Católica, pero no fanática. Metódica, pero no extravagante. Hablaba sólo lo necesario, lo cual es mucho y muy bien decir de una persona.
Solíamos conversar cuando yo comenzaba la adolescencia. Fue quien me encaminó hacia los estudios sacerdotales, no sin advertirme: si alguna vez, en el Seminario, te das cuenta de que estás fastidiado de esa carrera, salte de inmediato. Es preferible un desertor oportuno, que un sacerdote desadaptado.
Para comenzar, me recomendó con el Párroco Mariano Lombroso, sacerdote italiano descendiente del famoso fundador de la Escuela de Criminología Positivista, César Lombroso.
El Padre Mariano me incorporó al grupo de los monaguillos, donde escuché de cerca los primeros latinazos, de los que los muchachos  no entendíamos  ni papa, ni siquiera cuando rezábamos el Credo en la Misa.

Cada visita mía a Doña Elvia, encerraba una enseñanza valiosa, que hoy le agradezco, pues me abrió los ojos.
Recuerdo que, entre otras cosas, me dijo:

+Ya que tienes la oportunidad de estudiar, hazlo. Pero de verdad. No le des tanta importancia a las calificaciones como al hecho de estar consciente de lo que sabes.
Para obtener buenas notas muchos recurren a la adulación, lo cual es insano, inmoral, porque es una forma de evadir la verdad. Tú no. Tú debes recurrir a tu propia consciencia, a tu realidad personal y debes otorgar más valor al saber que al título.
En este país hay muchos titulados que merecen la destitulación.

+Cuando obtengas título,  no te vanaglories, no te creas superior a los demás. Sé humilde. El hombre cuanto menos vale más se infla, y el inflarse es propio de la gente mediocre. Mediocre es el que vale mucho menos de lo que cree. La mediocridad es una enfermedad del espíritu que desgraciadamente padece mucha gente.
La manifestación más clara de la mediocridad de una persona es la envidia, que es egoísmo, vileza, mezquindad.

+Cuando tengas hijos, una de las primeras lecciones que debes enseñarles es evitar la mediocridad.
La palabra lo dice: mediocre es el que no vale mucho porque sale de abajo pero no llega sino a mitad de la cuesta, jamás a la cumbre. Se queda a mitad del camino y de allí jamás logra salir.

+La gente desperdicia energía sin  necesidad. Se debe ser severo en cosas que valgan la pena, que verdaderamente valgan la pena. No en tonterías. “Fulano de tal” es excesivamente exigente para con sus hijos, que son unos muchachos buenos y no merecen que les imponga castigos por simples travesuras.
Si te toca ser padre de familia, no olvides este consejo.

+Si “fulana” hubiese  abortado como le aconsejaban las malas lenguas, porque el hijo sería extramatrimonial, ¿quién hubiese visto de ella durante la vejez, pues no tenía absolutamente a nadie más?
Cuando una mujer ve que nadie se va a casar con ella, que tenga un hijo, sea como sea. El matrimonio no es fundamental. Con matrimonio o no, la gente sigue existiendo.
Yo me casé, pero no tuvimos hijos. Adopté a un niño, y  es el que ahora me acompaña después de que murió mi esposo.

+La sociedad siempre está dispuesta a criticar, pero  no ayuda a nadie. Cada quien tiene que luchar solo. Quien se entrega a escuchar a la sociedad, se hunde, fracasa o por lo menos se cansa de esperar y nadie lo ayuda.

+En la oración lo que importa no son las palabras sino la intención.
Conocí a una campesinita muy creyente, muy fervorosa, que creaba al momento sus propias oraciones, sin mucha formalidad. Rezaba poco las oraciones comunes, como el Padre Nuestro y el Ave María, que la gente repite como los loros, maquinalmente, sin ningún sentimiento.
Una vez la escuché orar frente a la imagen de la Virgen del Carmen,  en la iglesia que está a una cuadra de aquí:
“Ay, putita, putita. Concédeme esa merced. Ayúdame, putita ”- decía con verdadera piedad, sintiendo profundamente lo que pedía.

+Los amigos verdaderos se cuentan con los dedos de una mano, y todavía sobran uñas…
No debemos suponer que todos los que dicen ser amigos lo son realmente. Hay que ir con mucho tiento en esta materia. Observar, estudiar, analizar a las personas, para ver si merecen nuestra confianza. Muy pocas pasan la prueba.

+Prefiero un enemigo sincero que un falso amigo. De  un enemigo franco, uno sabe a qué atenerse. Cuidado y lo más lejos posible.
Pero los amigos falsos son otra cosa, porque la máscara esconde sus malas intenciones, y ahí está el problema. Debes aprender a desenmascarar a la gente.

+Cuando no estás de acuerdo con un amigo en algún asunto, díselo con franqueza. Si te da una mala respuesta, abandona esa amistad, porque esa persona indica que es enemiga de la verdad, y no hay ser más vil que quien rechaza la verdad.

+Uno debe estar sólo donde y cuando es necesario para prestar ayuda o colaboración. Si no es así, es un estorbo. No hay ser más estúpido que quien ni siquiera se da cuenta de que está estorbando.

Cuando años después la visité en su casa, poco antes de su muerte, le informé que había abandonado la carrera sacerdotal y me había graduado de ingeniero en los Estados Unidos. Me felicitó: mejor así, si no ibas a ser un buen sacerdote. La Iglesia está llena de malos curas porque no se retiraron a tiempo, por estupidez o por cobardía.
También le llevé a mi esposa Mary, norteamericana con la que me casé en Los Ángeles, de la que tuve dos hijos. Doña Elvia conoció al primero de ellos.
¿Te das cuenta, Carlos? Si hubieses sido cura no estarías casado con esta buena mujer ni andarías libremente con tus hijos…
Tenía razón…Ah, Doña Elvia. Cuán sabia eras…

Bendigo la suerte de haberme contado entre sus amigos. Sus consejos me resultaron de gran ayuda en el curso de mi vida. Fue algo muy pero muy oportuno porque su orientación me llegó cuando más la necesitaba, a falta de otros consejeros…



miércoles, 22 de julio de 2020

LA PANDEMIA DEL ZOMBI-VIRUS O CONVID 2020.CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.




LA PANDEMIA DEL ZOMBI-VIRUS O  CONVID 2020

Fue otro el virus que abrió puertas al “Convid-19…

El Maestro Escrutador, cuyo rostro jamás fue conocido porque hablaba detrás de unos prismáticos “ciegos”, pero penetrantes,  dejó escuchar su voz aquella tarde:

“Al día de hoy el mundo está conmovido, perturbado y tembloroso porque siente el azote de lo que han dado en llamar pandemia del “Coronavirus”. Debo decirles con toda responsabilidad que fue otro el virus que abrió puertas al “Convid-19, pues generó a lo largo del Siglo pasado el ambiente propicio para la invasión del morbo que ha penetrado el alerta de la Humanidad, dejándola casi indefensa: me refiero al “Zombi-Virus o CONVID 2020”.
Se trata del virus de la molicie, del desbocamiento, de la incontinencia moral que han fomentado básicamente  la televisión y sus ramificaciones fílmicas.
El virus físico tuvo como condición y base un virus psicológico y espiritual que ha inundado hasta los últimos confines del Planeta, llevando insinuaciones y sugerencias de una apertura inconveniente al libertinaje, cuyos excesos chocan con la más básica racionalidad pues contribuyen al descenso del ser humano en la escala de los valores, todo sobre la base de un incremento de la mediocridad en el comportamiento, de la superficialidad en los juicios, de la irresponsabilidad en los procedimientos, de la ligereza en las concepciones, del irrespeto en las relaciones, del uso de la violencia, de la distorsión de los conceptos y de la jactancia en el mal y en la crueldad.
Proyectando el veneno de su esencia a través de la televisión y de las ramificaciones de ésta, el Zombi 2020 convierte a los seres humanos en vivos-muertos, pues los adormece, les perfora el cerebro, les congela la sangre y, en pocas palabras, los estupidiza, pues se trata de un estupefaciente insidioso. Esconde sus efectos perniciosos en la apariencia de la gracia, de la belleza, del chiste, del chisme y de las insinuaciones, disfrazándose de elementos de cultura ficticia, que hacen del subconsciente un depósito de criterios de estupidez que, sin que las víctimas lo noten, éstas aplican en sus relaciones familiares, laborales y ordinarias. Relaciones donde suelen formularse planteamientos absurdos y donde se proponen soluciones más absurdas aún.
En síntesis, la televisión nacional e internacional, es un narcótico que embota la capacidad de razonamiento y distrae en lo substancial, sembrando y alimentando efectos extremadamente nocivos y muchas veces irreversibles: idiotez en el enfoque de la vida, en la concepción de los valores, en la forma de resolver los problemas, y  superficialidad en los juicios y en la búsqueda de la verdad, si es que la verdad a ese nivel todavía les interesa, pues el virus todo lo destruye, hasta la aversión a la mentira..…
Cuidado con lo que alimenta vuestro subconsciente, brecha a través de la cual penetran los virus no físicos”.

Cesó la voz del Maestro, quien se retiró detrás del biombo.